Cuidemos Nuestro Interior

Salmos 51:10 – 12

(v. 10ª) “Crea en mi”, oh Dios, un corazón limpio. Notemos que aquí se pide crear, no se pide renovar. Algo personal y no colectivo. Algo limpio y no contaminado. “Porque se trata del corazón. Y engañoso es el corazón mas que todas las cosas

Algo muy profundo para meditar. Crear nos dice de hacer algo nuevo, no simplemente renovar. Esto implica una dependencia de alguien que debe hacerlo por nosotros. En este caso Dios.  Porque muchos pedimos fuerza para hacer lo que Dios quiere hacer. En lugar de entregarle todo lo que Dios quiere manejar por nosotros. 

 Notemos que pide algo limpio. Importante que lo que recibamos sea bueno y limpio. Eso nos hará tener conciencia de que no lo debemos ensuciar.     Nos hará entender la importancia de mantener en buen estado lo que ponen en nuestras manos. Sabiendo que por nuestra capacidad no lo podemos conseguir. 

 Se pide también algo personal e individual para enseñarnos que Dios quiere comenzar por mi y en mi,  los cambios para lograr hacer una verdadera diferencia.

 

(v. 10b) “Y renueva” un espíritu recto dentro de mi. Ahora notemos que aquí se pide renovar y no crear. Algo intimo y  no externo. Algo recto y no torcido. “Porque se trata del espíritu” Y lo espiritual le debe pertenecer a Dios. Y todo lo que Dios nos da es limpio y bueno. Y el espíritu es dado por Dios. (Eclesiastés 12:7)

Ahora la escritura usa la expresión renueva. Esto nos lleva a pensar en un proceso. “Es restaurar algo creado, para presentarlo nuevo cada vez”. Observemos la siguiente verdad:

  1. A Dios le gusta lo nuevo. Es por eso que El nos renueva
  2. El es el único que tiene el poder para hacer de lo mismo algo nuevo. (2ª. Cor 5:10)

De igual manera a Dios le gusta la rectitud. Eso también nos habla de firmeza. Una vida sin doblez. Un corazón sin doble animo. Es Dios el único que puede maneja la vida del hombre en rectitud.       Y Dios trabaja através del espíritu que puso en el hombre para así lograr manejar su alma. Por eso el salmista pide un espíritu recto en su interior. Notemos que el salmista sigue pidiendo cosas para su interior.

 

(v. 11ª) “No me eches” de delante de ti.  No me eches. No me alejes. No me apartes. No me arrojes. No retires. Cuando la Biblia dice “No te dejare, ni te desamparare” (Deuteronomio 31:6)  Entendamos que es el pecado lo que nos separa de Dios. Y no que tengamos un Dios que busca la manera de darnos la espalda. Dios no quiere alejarse de nosotros. El quiere que lo que se aleje de nosotros sea el pecado. El salmista sintió la soledad. Porque fue el pecado lo que alejo la presencia de Dios. El ya no vio la dirección de Dios. En el versículo anterior miro dentro de el. el salmista ahora esta mirando en frente de el y no hay Presencia divina. Y se sintió abandonado.

Eso le pasa al hombre cuando abraza el pecado. Simplemente se suelta de Dios, Para abrazar al diablo. Sintió que su vida fue arrojada. Sintió que su vida fue retirada. Pero en realidad el voluntariamente hizo las cosas que lo alejaron de Dios.

 

(v. 11b) “Y no quites” de mí tu santo Espíritu.  Y no quites de mi.  Se sintió robado. Sintió que le fue arrancado lo mas importante que había dentro de el. Sintió el vacío que deja la grandeza de Dios en el interior del hombre.

Tu santo Espíritu. Lo único que hace la vida diferente dentro del hombre. Lo que marca una dirección correcta en la vida espiritual del hombre. Lo que llena de vida el interior. Lo que da fuerza para seguir adelante. Por eso este grito desesperado por recuperar lo mas valioso en la vida.

“Tengamos cuidado de mirar siempre lo que esta delante de nosotros” Procuremos estar siempre seguros que es la presencia de Dios. Porque es nuestra garantía de éxito en esta vida y seguridad para la vida eterna.

 

 

(v. 12ª) “Vuélveme” el gozo de tu salvación. Aquí se pide recuperar. Vuélveme.  Eso nos lleva a entender que se acepta que hay una perdida.  El gozo. Nos habla de que la perdida causa tristeza. Y la Salvación nos hace entender que se siente el peso de una condenación.

Miramos en esta oración del salmista, un grito desesperado por recuperar algo demasiado valioso como lo es el gozo. Ese sentimiento de complacencia que nos hace recuperar el animo. (RAE)

Es el grito desgarrador por ese sentimiento de perdida, y no un reclamo al verse desamparado. Esa posición es lo que se distingue a una vida simple, de un verdadero arrepentimiento. Al perder lo que nos lleva de vuelta a la presencia del Señor la salvación.

Es la salvación la que en su naturaleza nos produce una vida llena de gozo.  No solo reglas severas que si no las cumplimos nos condenan. Dios quiere que disfrutemos nuestra salvación.

 

(v. 12b) “Y espíritu noble” me sustente. “Noble” (Recto. Generoso. De libertad. De gracia. Obediente. De poder. Benévolo) Ahora veamos que el rey David pide lo que un buen creyente debería tener: La nobleza de corazón. Una vida con rectitud. Un corazón generoso para con Dios. Un verdadero espíritu de libertad en el Señor. Una vida llena de gracia ante Dios y sus semejantes.

Seguir una vida piadosallena de obediencia hacia la voluntad de Dios. Una vida llena del poder del Espíritu Santo. Una vida llena de benevolencia.

En eso se traduce la petición de David al pedir un espíritu de nobleza para sostener su vida. Simplemente son cualidades que debemos reflejar como hijos de Dios.

 

Pastor Jesús González